LA EXPERIENCIA DE LA FE EN LA SOCIEDAD PLURALISTA

ESTE ES UN TRABAJO DEPENDIENTE, LO QUE SE PIENSA Y SE ESCRIBE DEBE ESTAR CONFORMEMENTE DOCUMENTADO PARA QUE TENGA CIERTO VALOR, EL VALOR ACADÉMICO; ESTO ES, HAY QUE RE-PENSAR LO PENSADO Y EXPRESARLO COMO FUE PENSADO, PUES SI LO PIENSAS Y LO DICES DE OTRA MANERA SOLAMENTE ALCANZARA UN VALOR PERSONAL O SUBJETIVO, PUES AL NO EXISTIR LAS REFERENCIAS LITERARIAS QUE LO RESPALDEN ES CONSIDERADO UNA MERA EISEGESIS, PERO AUN ASÍ  SE DICE Y SE ESCRIBE TAL COMO SE PIENSA....

ENSAYO FINAL SEMINARIO EN TEOLOGIA FUNDAMENTAL

Breve introducción: Los ejes de este ensayo están relacionados con la temática de las anteriores entregas, especialmente en aquellos temas que se refieren a la sensibilidad religiosa de la comunidad creyente en el cristianismo, una sensibilidad que ya no es solamente religiosa, sino también espiritual, social, política, cultural y por último ecológica. El ser humano de los últimos tiempos no es el mismo ser humano de apenas hace cinco décadas, ni mucho menos de un siglo, dos o tres atrás, el ser humano de la sociedad moderna es pluralista. El mismo cristianismo no ha podido seguir escondiendo ese carácter pluralista con que se inició y sigue siéndolo. La Iglesia Católica ha pretendido esconder esa pluralidad, pero lo cierto es que hoy día el cristianismo se encuentra tal como cuando se inició: Un cristianismo pluralista.

Pluralidad de cristianismos es lo que encontramos en la sociedad moderna tal como existía al inicio de la cristiandad, y de nuevo la IC está tratando de conglomerar todas esas formas de cristianismo, tal como lo hizo siglos atrás, solo que esta vez la violencia no está de por medio, pues dichosamente no están esos nefastos obispos, dictadores políticos y otros fanáticos que mancharon de sangre la fe cristiana, dichosamente hoy día se llama al dialogo, y a la interculturalidad religiosa en donde se supone que ninguna idea doctrinal o institución religiosa este por encima de todas las demás.

De manera que para hacer esta reflexión se escogió la temática de La Experiencia de fe en las sociedades pluralistas precisamente por ser una temática que tiene aplicaciones en diversos ámbitos, y en donde la convivencia tiene muchos aspectos diferentes y exigencias apremiantes para alcanzar la misma, diferencias de aceptación y de tolerancia, especialmente la tolerancia religiosa. ¿Pero en que difiere esta pluralidad social-religiosa a de hace tres mil años, dos mil años, mil años y a la de cinco décadas atrás? Al menos en lo social en nada, pues existen muchas cosas en común, pero en lo político en mucho, pues cada uno de estas fechas estuvo gobernado por políticos y autoridades religiosas que de una manera pactada quisieron a como fuese posible eliminar esta pluralidad. Y esos políticos y esas autoridades religiosas aún viven y piensan de igual manera.

LA EXPERIENCIA DE FE EN LA SOCIEDAD PLURALISTA

La fe en cualquiera sociedad es parte de la misma, todas las sociedades se identifican por sus convicciones sociales, antropológicas, religiosas y sobre todo humanitarias. Sin importar las formas religiosas que dominan en la sociedad, la fe está presente, aunque las formas religiosas no lo estén tanto, pues hoy día somos testigos de muchas sociedades que no conformes con la fe histórica de las religiones han optado por vivir una espiritualidad al margen de la religiosidad. En el catolicismo, por ejemplo, se sabe de los seguidores cristianos que confiesan su fe en Cristo, pero no en la iglesia. La misma fe en el Evangelio se vive de una manera independiente, esto es, de una manera espiritual y no religiosa pues ya no existe tanta dependencia con la Iglesia Católica para alcanzar la experiencia religiosa cristiana, y si de vivir la experiencia del Evangelio se trata, en la comunidad cristiana de la actualidad se vive desde muchas ópticas, pues cada religiosidad es una forma diferente de predicar, de aceptar y practicar el Evangelio. El pluralismo del Evangelio crece constantemente, pues cada vez aparecen nuevas iglesias, cada vez se dan segregaciones eclesiales, la comunidad evangélica constantemente está mostrando un nueva "cara" de los evangelios, los estudiosos bíblicos de igual manera constantemente están aportando nuevas ideas exegéticas y por consiguiente nuevos significados sociales y doctrinales de los evangelios.

La "Palabra de Dios" se ha convertido en la guía de la nueva religiosidad, pero una Palabra de Dios fuera de las tribunas eclesiásticas, la predicación en las iglesias ha provocado un masivo éxodo, aunque a veces este éxodo ha sido hacia otras formas de sermón, pero al final el creyente se queda con la" Palabra de Dios" proveniente de otras fuentes. De ahí que los Evangelios sigan siendo la principal fuente de la experiencia de fe en cualquiera sociedad, especialmente en las sociedades tercermundistas, pues el Evangelio es Palabra de Dios y aun continua "transformando" al cristiano creyente y esta transformación se convierte en esa experiencia de fe de la nueva sociedad. Pero sobre todo en la sociedad pluralista.

La experiencia de Dios en la sociedad pluralista es muy diversa, pues palabra de Dios se des-actualiza entre los nuevos tiempos y las iglesias constantemente tienen que estar haciendo nuevos aportes para que Palabra de Dios no se vaya por otros rumbos, y también acá hay una experiencia de Dios diferente, pues las iglesias en un intento de mantener al creyente unido a la Palabra de Dios crean un sinfín de nuevas experiencias de Dios y por ende diversas experiencias de fe.

La experiencia de fe en la sociedad moderna corresponde a una "vivencia" de Dios secularizada, el cristiano está aprendiendo a vivir a Dios fuera de los templos o iglesias, de manera que la experiencia de fe se la encuentran en cualquiera lugar y en cualquiera situación, ya nos es solamente frente al pastor o el sacerdote, ahora es frente a la realidad de los nuevos tiempos, una realidad sorprendente y preocupante no solo en el aspecto social o moral sino de una manera globalizante, tal es el caso del deterioro ambiental, los problemas ambientales que enfrenta el ser humano lo está conduciendo a una nueva experiencia de vida. Este tipo de experiencias de vida le permite al ser humano conocer otros "formas de fe", esto es, conocer la fe desde; no desde una idea de Dios personal, sino desde su propia condición espiritual-antropológica, se trata de la fe en el ser humano, la fe de alcanzar logros desde el momento en que los seres humanos cambien para bien.

De manera que en toda esa pluralidad de fe; la idea de Dios está presente, especialmente en la sociedad cristiana en donde el cristiano no puede concebir la fe sin Dios, esto es, sin Jesús o Cristo, pues "Cristo es la revelación y el revelador de Dios"[1] Y como apunta Izquierdo U en su tema de la Revelación desde una Teología Católica, la experiencia de fe al menos en el catolicismo es por una revelación directa de Dios hacia la humanidad a través de su hijo que se convierte en la presencia de Dios en la tierra. Dentro de la experiencia de fe del cristiano no puede faltar la presencia del hijo hecho hombre, de manera que esta experiencia de fe no es una experiencia espiritual, tal vez como si lo sería la experiencia de fe en una sociedad budista o cualquiera otra en que la idea de Dios no es personalizada. En ambos casos se trataría de dos experiencias de fe muy diferentes, una diferenciándose de la otra precisamente porque en una está Dios y en lo otra no, esto significa que como experiencia no se pueden aplicar a la vida personal de igual manera, pues la experiencia espiritual del taoísta aventajaría a la experiencia religiosa del cristiano, pues está en último caso carecería de una disposición cognitiva para resolver un problema

experiencia se convierte en "la escuela de la vida".

En una entrega anterior escribí "Si la trinidad fuera algo similar esa trinidad sería un aliciente para hacer las variaciones necesarias para que la vida humana sea cada vez más práctica y menos compleja..." y al parecer no se me entendió la idea, pues fue muy escueta en ese momento, pero la idea es precisamente este asunto, la experiencia de fe en una sociedad tercermundista como la nuestra no tiene aplicaciones prácticas pues carece de significados cognitivos como para resolver un problema social o personal, pues es solamente una experiencia religiosa y como tal debe estar circunscrita dentro de los cánones de la aceptación, debe ser una demostración de fe o más bien, de aceptación. La experiencia de fe en la sociedad tercermundista es una muestra y una prueba de fidelidad, de pertenencia hacia una doctrina, en este caso, a la doctrina de la Iglesia Católica. La IC hace esfuerzos por volver a convertirse en la institución más importante mediadora de esta experiencia de fe.

Hoy día, la experiencia de fe se ha salido de la IC, y ha ido a otras formas religiosas, y aparte de esa fuga existen los que viven la experiencia de Dios desde sus hogares, desde la pantalla del TV, desde sus lugares de trabajo, desde un lindo amanecer o un bello atardecer, desde la injusticia social y como lo decía líneas atrás; desde el maltrato o deterioro ambiental. Ya no es necesaria la IC para vivir la experiencia de fe, pues la sociedad aun siendo tercermundista a aprendido a vivir una fe también secularizada, una fe que se va acercando cada vez más a la fe antropológica o natural.

En la lectura de Izquierdo nos encontramos las razones de esa pluralidad de experiencias de fe, pues este autor afirma "que en estos momentos se está todavía en un proceso de reflexión sobre la naturaleza de la revelación, la inspiración y la tradición"[2] La humanidad siempre va a estar en ese proceso, pues la espiritualidad es algo que evoluciona y siempre que hayan grados de evolución siempre habrá esa reflexión, hoy día aún es una reflexión religiosa, esto es, una reflexión dependiente, pero eso es algo que el ser humano tiene que superar, superar esa dependencia significa para la humanidad dar un valioso paso en el camino de la evolución de lo espiritual y por consiguiente de la evolución integral del ser humano.

Hoy día, se puede vivir una experiencia de fe desde otras ópticas, las que mencionaba líneas atrás, y la nueva experiencia de fe que está surgiendo entre las mediaciones del que-hacer teológico y las ciencias naturales o ciencias puras, la reflexión teológica en esta mediación se convierte en un sustento religioso, esto es, en un sustento para la religión y por ende para el creyente, siempre y cuando esta mediación sea relevante, según palabras de C.Boof. El saber teológico convertido en praxis social-política y hasta con tintes de ciencia no hay ninguna duda de que será el "saber liberador" de la experiencia de fe, esto es, será el medio por el cual la experiencia de fe llegue a constituirse en una experiencia de vida, pues ese ha sido el "talón de Aquiles" que la experiencia de fe, la experiencia meramente religiosa no tiene aplicaciones concretas pues solamente es una "experiencia iluminativa", esto es, un éxtasis religioso, una embriaguez temporal y hasta continúa. Si la teología en ese acercamiento o mediación con las ciencias sociales lo que busca es construir esa experiencia liberadora creando un discurso teológico más aplicable a la realidad y a las condiciones de vida, se estará dando un paso muy importante en el que-hacer teológico.

Esa aproximación epistemológica desde el sentido que propone L.M. Sendoya en Ciencia y Teología y que de momento carece de formalización podría formalizarse desde el lenguaje, no desde el histórico lenguaje de Dios proclamado por la religión cristiana, sino desde el lenguaje adquirido por la teología en ese acercamiento epistemológico con las ciencias sociales. El lenguaje de Dios no puede ser modificado como tal, pues dejaría de serlo, pero la teología si puede hacer cambios sustanciales a su lenguaje, el lenguaje teológico puede varias tanto que hasta se pueda confundir con el lenguaje de las ciencias empíricas sin dejar de ser lenguaje teológico, "el lenguaje teológico comparte con los demás lenguajes humanos las dimensiones de verdad, sentido y salvación"[3] Como se puede observar, el que-hacer teológico puede llegar a constituirse en un metodología de trabajo con aportes e insumos social-políticos que modifiquen la percepción religiosa de los seres humanos y digo que de los seres humanos en general porque una teología o un nueva teología interdisciplinaria puede alcanzar la totalidad de los seres. ¿Qué tal una teología de la creación que parta de cero? esto es, que parta de la problemática ambiental que vive la humanidad entera, una problemática que afecta por igual sin distinción doctrinal o religiosa. Eso sí, tendría que ser una teología fuera de las iglesias y fuera del Vaticano. 

Los problemas globales que enfrenta la humanidad del momento superan las diferencias religiosas, la humanidad del momento se está uniendo por los diferentes aspectos que aquejan al Planeta, entre tanto las iglesias quieren sacar provecho de estas situaciones, quieren estar presentes en las posibles soluciones, pero lo que ignoran es que para poder salir al frente de la problemática no basta con doctrinas antiguas y enajenadas, pretender hacerle frente a tan problemática y compleja situación como la explotación de los recursos naturales es tan "peligroso" como oponérsele al ímpetu de la naturaleza, el poder económico que está detrás del deterioro ambiental es tan peligroso como el mismo narcotráfico y quizás un poco más. De manera que, para hacerle frente a una situación tan compleja como el cambio climático y el calentamiento global se requiere de algo más que una ingenua idea religiosa antigua y prácticamente enajenada. Se requiere de la unión de todos los seres humanos, pues "la unión hace la fuerza" y esta unión no se va a lograr mediante una sola de las posibles religiones existentes, tampoco se va a lograr dialogando interreligiosamente o reuniendo a todas las religiones en una sola, tal como pretende la IC, ni mucho menos se va a lograr condenando a los líderes destructores. La solución para atenuar este tipo de problemática, y no para frenar, pues la explotación de los recursos naturales no se "frena", es algo inevitable, los seres humanos para sobrevivir requieren constantemente estar arrancándole a la naturaleza sus diferentes energías, pero no con la insensatez con que los grandes industriales lo hacen, un gobierno les permite extraer minerales de sus suelos o montañas y luego cuando se han saciado de estos minerales dejan una región fantasmal y grandes daños colaterales.

El asunto no es detener la producción ni la explotación de los recursos naturales sino la sostenibilidad del Planeta, debe pensarse en el daño ambiental y en el colateral en cada decisión, debe existir una verdadera política ambiental, pero sobre todo debe existir una corte que fiscalice cada decisión, pero no al estilo de Laudato Si, pues la IC no tiene la potestad ni la autoridad moral para proclamarse mediadora entre las economías mundiales, pues eso le daría más poder, o les devolvería el poder que han perdido ante la secularización y la emancipación religiosa de la modernidad.

Y siendo el Planeta la casa de todos no es conveniente que una histórica institución como la IC sea la "abanderada" de la proclama ambiental, pues la casa de todos debe ser protegida precisamente por todos y no por unos cuantos, aunque esos cuantos represente una significativa cantidad. De manera que "algo más que una ingenua idea religiosa" para enfrentar la problemática social-ambiental que amenaza la existencia tiene que ser una idea espiritual-religiosa que supere todas las religiosidades planetarias, e incluyo la palabra religión porque si de una Teología de la Creación se piensa, porque no pensar entonces en una forma diferente de Dios, y no tan diferente, pues se trata de rescatar el primer Dios de la humanidad, de rescatar la primera idea que los seres humanos tuvieron de Dios, el Dios más antiguo y del que han surgido la idea de tantos otros dioses. Me refiero al dios Sol, el que todas las civilizaciones han venerado, y el que ha sido la raíz de todas las religiones antiguas como la sumeria, la egipcia, la babilónica e incluso el cristianismo mismo. Hablar de Israel y las doce tribus es una forma diferente de hablar del cristianismo, pues las doce tribus es el equivalente de los doce apósteles, Israel es el equivalente de Cristo, ect. La metáfora astronómica que se utiliza en el cristianismo es tan antigua como la misma humanidad, y proviene de la idea del Sol como el dador de la vida, de la creación, de la protección, de la iluminación, ect. Entonces no debe llenarnos esta idea de prejuicios si al fin y al cabo es una idea atractiva para una humanidad que cada vez se seculariza y además ya fue probada entre las grandes civilizaciones de la antigüedad, las mismas que han demostrado tener un alto conocimiento y una poderosa tecnología.

Una moderna Teología de la Creación basada en fundamentos teológicos al estilo de los antiguos podría ser una alternativa, porque pensar que una doctrina disciplinaria como la religiosa que ha existido casi dos mil años tenga las soluciones sino ha podido solucionar aspectos menos relevantes, pues ni la misma ciencia que "tiene por finalidad transformar la materia humana y ponerla al servicio del ser humano"[4] ha tenido la potestad para enfrentarse a la problemática social-ambiental de los últimos tiempos; mucho menos la va a tener un institución religiosa en una sociedad que ya no quiere ser religiosa, ni quiere que la religión se entrometa en sus asuntos de la manera acostumbrada históricamente. El asunto es complejo, la pobreza[5] crece, especialmente la pobreza espiritual pues aunque la humanidad se espiritualiza el proceso de la espiritualización requiere de tiempo para estandarizarse, y por consiguiente "tiene que tocar fondo" para que luego resurja o "resucite" de manera que estamos en un punto de inflexión entre lo religioso y lo espiritual. Y esa preocupación es la que demuestran las religiones, al menos las religiones cristianas, pero aun así no dejan de explotar al pobre, vemos las grandes concentraciones religiosas generando dividendos económicos a sus líderes, y vemos a sus líderes generando grandes fortunas personales. Y surge la pregunta, ¿Dónde queda la experiencia de fe de estos ingenuos creyentes?

Estas son los momentos que tiene que superar la humanidad religiosa, esto es, la comunidad que pertenece a una u otra religión, pero para eso requiere de "tocar fondo", pues solo tocando ese fondo puede conocer la verdadera dimensión de su falsa espiritualidad y solo a través de este conocimiento adquirido por experiencia propia podrá el ser humano construir una nueva identidad psicológica que le permita ser parte de la Creación tal como lo fueron, y sin ir muy lejos en el tiempo, tal como lo fueron los nativos de estas tierras cuando llegaron los europeos.

El ser humano está para sentir a Dios, pues es parte de la condición humana, solo que los seres humanos han sido traicionados por la ideas de Dios que las religiones insertan en sus mentes, pues ni siquiera en el "corazón" pues esa experiencia de fe que vive el ser humano de los dias presente no es algo del "corazón" esto es, no es algo natural, sino que, la experiencia de fe es por un constructo lingüístico sobrenatural, pues no existe un lenguaje de Dios que sea natural como lo podría ser un lenguaje de una deidad como el Sol, del que tanto hablan las escrituras antiguas, entre ellas la desde antes de la sumeria y la caldea, y la egipcia, ect. Pues para los antiguos la idea de un Dios natural con un lenguaje natural fue precisamente para que el ser humano se entendiera y se conociera, para que pudiera a través de la idea de Dios ya fuera esta una realidad o una alegoría conectarse con su ser interior, pues los antiguos sabían que el ser humano es su propia vía para llegar a Dios, pues Dios es Uno, solo que ese Uno es Uno mismo. La mediación con la divinidad era por su propia constitución interna y ya lo indicaba Pannikar "la única mediación posible es nuestro propio ser, nuestra propia existencia desnuda, nuestra propia entidad entre Dios y la nada"[6]

La gran problemática no es exactamente la pobreza cultural o el deterioro ambiental pues existe una problemática mayor aun y es la ausencia de relación mística con la divinidad en el creyente, pues la mayoría de los casos esa relación es sustituida por las aceptaciones dogmáticas de la fe. En la mayoría de los casos esa relación la adquiere el ser humano en ocasiones especiales, esto es, cuando se enfrenta a una enfermedad o una situación de peligro, es en estas circunstancias que los seres sienten relacionarse con lo desconocido, y una vez superadas estas situaciones esa experiencia queda en el ser para el resto de sus días. Así debería ser toda experiencia de fe, una experiencia que cambie o modifique la conducta psicológica y la disposición espiritual de los seres humanos y acá esta mi reclamo de que la experiencia de fe, de la fe religiosa como tal no alcanza modificar la realidad del ser, pues no es una experiencia cognitiva y por ende no se constituye en enseñanza de vida.

Aunque "Dios no es el único nombre que los hombres han utilizado para simbolizar esta experiencia última"[7] al menos está presente en la mayoría de las experiencias, solo que ese Dios es una traducción, pues se traduce una luz al final de un túnel o una voz que se pueda escuchar como si fuera Dios mismo. De manera que estos son los datos de la experiencia de fe, todo lo que se relacione con lo mistérico o lo místico se convierte en experiencia espiritual y luego en parte de la fe que conoce el creyente. Hasta un sueño se convierte en experiencia, hay gente que ha cambiado su actitud y aptitudes por un sueño, de manera que la experiencia de fe es prácticamente una experiencia de Dios, el creyente relaciona todo lo que no entiende en matera espiritual a la cuestión de Dios y ahí queda el asunto, no hay más investigación, de ahí que las explicaciones freudianas y tantos otros son solamente "desacreditaciones de la fe" propias de una mente atea.

Si bien es cierto, toda experiencia de fe es una subjetivación, y como tal genera en las personas momento críticos, precisamente porque está afectando directamente la parte psicológica de la persona, y aun así esta afectación continúa siendo una demonstración de fe de parte del sufriente y hasta los últimos momentos de su vida esa "fe" los acompaña. Lo cual no me parece absurdo, pues es asumir lo inevitable y lo irreparable con contentamiento, al estilo del estoico, es mejor sufrir una enfermedad con contentamiento y resignación que de una manera sufriente, pues el mundo no sufre por su propio sufrimiento pues el mundo sufre porque la religión así lo "pinta", ¿qué sería de las religiones, al menos una religión como la católica-cristiana si no hubiera sufrientes? simplemente no habría reino que ofrecer ni milagros que realizar.

La experiencia de fe en la sociedad pluralista es muy diversa, pues es una experiencia que va desde el contentamiento hasta el sufrimiento, pues existen quienes solamente sufriendo agrada a Dios y están a salvos, y esa actitud la vemos respecto al "rico", el "rico" está condenado por su riqueza porque no sufre la pobreza. ¿De dónde salen estas ideas? Pues de la idea de que para entrar al reino de Dios hay que ser pobre. Esta es una doctrina muy injusta, y pareciera que la pobreza es provocada por éstos doctrinarios, la pobreza no es un negocio, pero la han convertido en negocio, pues entre más pobreza exista más riquezas ingresan a las iglesias que predican la pobreza. Podríamos afirmar que la experiencia de fe fuera de la pobreza no es tal, al menos esto es lo que siempre se ha predicado.

Se hace un esfuerzo para separar la pobreza de la idea socio-económica, pero esto parece ser más bien para apuntalar y perpetuar la idea de pobreza, y volvemos a lo mismo; que sería de la Doctrina Social de la Iglesia sin este importante personaje: la pobreza. Desde esta óptica, la experiencia de fe en la sociedad contemporánea es la experiencia del pobre, de ese pobre que vive la pobreza desde la exclusión, desde la violencia, desde la marginación en todos sus aspectos sociales y étnicos y hasta de género y todos sus derivados, solo que en cada comunidad y en cada iglesia se vive esta experiencia de diferentes maneras. Pero no solo el pobre conoce la experiencia de fe, pues la conocen también los poderosos o el anti-reino, pues éstos también viven la fe, solo que la viven desde el anti-reino. Y como lo rescata Sobrino "ver la realidad desde los pobres se hace contra la visión desde los poderosos"[8] De manera que no se puede ver al pobre sin ver los poderosos, o bien sea, no se puede ofrecer el reino de Dios sin prometer quitárselo a los poderosos. Con estas promesas es que el pobre sueña y construye su experiencia de fe, y tal como se ha repetido hasta la saciedad, la experiencia de fe del pobre no es una experiencia liberadora, todo lo contrario, es una experiencia estresante, de ahí que el estrés sea el mal de los últimos tiempos, pues cuando la vivencia no se convierte en una experiencia practicable se convierte en una experiencia de frustración, esa es la diferencia entre la experiencia espiritual y la experiencia religiosa, pues hablar de experiencia de fe es aun hablar de religiosidad.

Concluyendo, si bien es correcto la afirmación de que Jesús o Cristo se ha convertido para el creyente cristiano en un guía espiritual y que las religiones ya no son las guías que fueron tiempo atrás, también es correcto afirmar que Cristo o Jesús no ha llegado a ser la fuente de una práctica concreta de vida, pues aunque sea un guía espiritual su espiritualidad no se concreta en la práctica, de otra manera la teología no estaría buscando la mediación de las ciencias sociales o estaría buscando fundamentos epistémicos para incursionar en el campo de las ciencias sociales, esto es, buscando como convertir la teología en un campo de acción social-político, ni se estaría insistiendo en una inculturación al tratar de mejorar los modelos evangélicos más afines con la cultura que con la mismas ideas históricas del cristianismo.

REFERENCIAS:

  • Izquierdo Urbina, Cesar (2002) Teología Fundamental. España. 2° Edición: EUNSA
  • Sendoya Luis Mario (2004) Ciencia y Teología. Aproximación epistemológica desde el sentido. Theologica Xaveriana 150. pp. 299-316
  • Panikkar (2001). El Discurso sobre Dios
  • Raimon Panikkar (2001) Iconos del misterio, La experiencia de Dios. 3° Edición Editorial Península Atalaya
  • Jon Sobrino (1992) El principio-misericordia. Bajar la cruz a los pueblos crucificados. Sal Terrae. Santander
  • Mario Méndez (2012) Teología e interculturalidad: Más allá de la inculturación

[1] Izquierdo U. Cesar (200). Capitulo II: Concepto General de Revelación. P.61

[2] Ibíd. p.63

[3] Sendoya L.M. (2004) Ciencia y Teología. Aproximación epistemológica desde el sentidp.p.308

[4] Ibíd.p.308

[5] La pobreza en sentido globalizante, esto es, pobreza espiritual, ignorancia cultural, etc. y no solamente la pobreza económica.

[6] Pannikar (2001). El discurso sobre Dios. p.31

[7] R. Pannikar (2001) Experiencia Cristiana de Dios, cap. III p.83

[8] Jon Sobrino (1992) Teología en un mundo sufriente. La teología de la liberación como "intellectus amoris". P.59